SEITE AÑOS DE CAMINO, APRENDIZAJE Y DIGNIDAD

SEITE AÑOS
DE CAMINO, APRENDIZAJE Y DIGNIDAD
Hoy, al cumplir siete años de fundación, no solo celebramos el tiempo transcurrido, sino el camino recorrido. Hacer un alto, mirar hacia atrás, reconocer nuestros avances y también nuestros errores, es un ejercicio de madurez organizacional que como líderes estamos llamados a asumir con responsabilidad.
Estos siete años han estado llenos de retos, decisiones difíciles y aprendizajes constantes. Seguramente, muchas de las situaciones que enfrentamos en el pasado hoy las abordaríamos de manera distinta; tal vez los resultados serían otros, tal vez las rutas serían más claras. Pero precisamente en ese tránsito —en el ensayo, en la incertidumbre, en la experiencia— se ha forjado lo que hoy somos.
Nada de lo vivido ha sido en vano. Cada paso, incluso los más complejos, nos ha enseñado, nos ha fortalecido y nos ha permitido construir criterio, identidad y propósito.
Hoy quiero hacer un reconocimiento sincero a quienes, hace siete años, con determinación y convicción, tomamos la decisión de detenernos, de cuestionar lo establecido y de reorientar nuestro rumbo. Fue en ese momento donde dijimos con firmeza: no al maltrato, no al abuso, no a la dominación. Fue el momento en el que dijimos basta.
Pero también fue el momento en el que afirmamos, con igual fuerza, un sí decidido: sí al reconocimiento de nuestros derechos, sí a la dignidad, sí al trabajo colectivo, sí a la construcción de una organización basada en el respeto, la justicia y la unidad.
Hoy, siete años después, seguimos de pie. Con más experiencia, con mayor claridad, pero sobre todo, con la misma convicción que nos dio origen.
Porque este camino no ha sido fácil, pero ha valido la pena.
